Cada vez se ve más gente con paneles de luz roja o infrarroja en casas, gimnasios y clínicas. La promesa es clara: recuperarte más rápido, reducir el dolor y mejorar el rendimiento. Pero, ¿qué hay de verdad y qué es marketing?
Para que algo se ponga de moda no hace falta nada mas que alguien famoso o con cierto grado de alcance sobre un grupo de individuos publique algo y ya ese algo que parece que nadie usaba se convierte en algo que es casi la panacea, pero ¿que hay de verdad en la luz roja o infrarroja?
La fotobiomodulación (luz roja e infrarroja) no es ninguna invención nueva, ya se usaba en la antigua Unión Soviética en los años 50 para rehabilitación y tratamientos médicos, y desde entonces se ha ido estudiando en distintos contextos: heridas, dolor, tendinopatías e incluso en el espacio, donde la NASA probó luz roja para ayudar a cicatrizar tejidos y cultivar plantas.

¿Cómo funciona la luz roja e infrarroja?
La idea básica es sencilla: ciertas longitudes de onda de luz (sobre todo en el rango rojo e infrarrojo cercano) penetran en la piel y llegan a las células, especialmente a las mitocondrias, que son como las “centrales energéticas” de la célula.
Estudios recientes muestran que esta luz puede:
- mejorar la producción de ATP (la energía que usa el músculo),
- reducir el estrés oxidativo,
- modular la inflamación y favorecer la reparación del tejido.
En resumen, la luz no “crea” energía de la nada, sino que ayuda a que las células la usen mejor y se recuperen algo más rápido.
¿Qué dice la evidencia en deporte y recuperación?
En el mundo del entrenamiento, la pregunta es: ¿ayuda a recuperarte mejor o a rendir más?
- Una revisión reciente en deportistas concluye que la fotobiomodulación puede acelerar la recuperación muscular, reducir la fatiga y mejorar fuerza y resistencia, pero los efectos dependen mucho de cómo se aplique.
- Un ensayo controlado con ejercicios pliométricos mostró que la luz roja (630 nm) e infrarroja (940 nm) mejora la recuperación de la fuerza sin perjudicar la adaptación a las cargas.
- En pacientes críticos en UCI, el uso de LEDs rojos/infrarrojos redujo la duración de estancia y mejoró la fuerza muscular frente a placebo, lo que refuerza que hay un efecto real sobre el tejido muscular.
O sea: sí puede ayudar, pero no es un “botón de reset” mágico.
Dolor, tendones y rehabilitación
Otra de las aplicaciones más estudiadas es el dolor y las tendinopatías (por ejemplo, tendón rotuliano, tendón de Aquiles o fascitis plantar).
- Una meta‑análisis de 18 ensayos sobre tendinopatías de extremidad inferior muestra que la laserterapia de baja intensidad (LLLT) reduce el dolor y la discapacidad, sobre todo cuando se usan dosis recomendadas.
- Revisiones previas señalan que el uso de láser de baja intensidad en tendinopatías mejora los síntomas cuando se combina con ejercicio, pero no funciona igual de bien si se usa sola.
Esto encaja con lo que ya sabemos: la luz puede ser un buen complemento, pero el ejercicio específico y el trabajo de fuerza siguen siendo la base del tratamiento.
La clave: la dosis importa
Aquí está el punto más importante y muchos ni cuentan ni tienen en cuanta, la dosis marca la diferencia.
No basta con decir “uso luz roja”; hay que fijarse en:
- la longitud de onda (normalmente entre 630 y 850 nm),
- la potencia del dispositivo,
- la densidad de energía (julios por cm²) y
- el tiempo de exposición.
Demasiado poco no hace nada; demasiado puede incluso anular o empeorar el efecto. Por eso muchos dispositivos domésticos, aunque se vendan como “milagrosos”, no garantizan los mismos resultados que los equipos clínicos bien calibrados.
¿Dónde encaja esto en tu entrenamiento?
Para un atleta o alguien que entrena con cierta seriedad, la fotobiomodulación podria tener sentido como complemento, no como sustituto.
Puede ser útil, por ejemplo, para:
- recuperar algo más rápido tras sesiones muy intensas,
- ayudar a reducir dolor leve o molestias en tendones,
- apoyar la rehabilitación junto con ejercicio y trabajo de fuerza.
Pero no sustituye:
- un entrenamiento bien planificado,
- un buen descanso,
- una nutrición adecuada.
Si usas luz roja o infrarroja, lo ideal es hacerlo con criterio: sabiendo qué parámetros usas, con qué frecuencia y teniendo claro que es solo una ayuda más pero no es milagrosa.
Por cierto, la aplicación de baños de agua caliente también ayuda a mejorar nuestra recuperación y además seria un buen complemento al uso de luz roja o infrarroja.
Referencias
- Revisión sobre fotobiomodulación y recuperación muscular en deportistas:
– THE EFFECT OF RED LIGHT THERAPY ON MUSCLE RECOVERY AND PERFORMANCE (2025). - Meta‑análisis sobre láser de baja intensidad en tendinopatías de extremidad inferior:
– Efficacy of low‑level laser therapy in patients with lower extremity tendinopathy or plantar fasciitis (BMJ Open, 2022). - Revisión sobre cómo la fotobiomodulación modula la energía mitocondrial y la inflamación:
– Photobiomodulation modulates mitochondrial energy metabolism and inflammation (PMC, 2025). - Ensayo sobre luz roja/infrarroja y recuperación muscular tras pliométricos:
– Phototherapy Improves Muscle Recovery and Does Not Interfere with Adaptation (2022). - Revisión histórica sobre uso del láser en tendinopatías desde los años 60:
– The effects of laser treatment in tendinopathy: a systematic review. - Historia de la fotobiomodulación (Mester, NASA, etc.):
– artículos y revisiones sobre el origen y evolución de la terapia con luz.
Descubre más desde Juan Fran Andreu
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.