2025 ha sido un año extraño, intenso y muy vivido, no por difícil, tampoco por fácil, sino por el propio crecimiento al que nos exponemos si buscamos esa continua evolución en nosotros mismos.
Ha sido un año, como todos, con momentos buenos, algunos realmente muy buenos, y otros no tanto, pero eso es parte del aprendizaje y, sobre todo, de nuestra experiencia.

Si algo define 2025 es que ha sido un año de crecimiento real, en lo profesional y lo personal, no siempre visible desde fuera, pero sí sentido desde dentro.
Seguir entrenando no es solo aplicar planes o números, es acompañar personas, escuchar, adaptarse, entender contextos que no aparecen en ningún estudio ni en ningún manual. Este año, como tantos otros, como entrenador he intentado ser mucho más que entrenador: apoyo, guía, a veces simple presencia cuando las cosas no iban bien.
También ha sido un año de conocer gente nueva, de reencontrarse con otras, de compartir entrenamientos, charlas, cafés, viajes y lugares distintos. Cada persona y cada sitio dejan algo, y eso, con el tiempo, acaba formando parte de tu manera de trabajar y de entender este oficio.
No todo ha sido fácil ni perfecto, pero ha sido un año donde seguir en ese continuo proceso de aprendizaje, crecimiento. De seguir sumando experiencia.
Cierro 2025 con gratitud por las personas que han estado, por las que llegaron y por las que, aunque se fueron, dejaron aprendizaje, por las que llegaran.
Y con ganas de seguir haciendo lo mismo en 2026, como objetivo como siempre conocer gente y lugares, de vivir.
Seguimos.
Descubre más desde Juan Fran Andreu
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.